Agencia creativa dirigida por 2 talentosas mujeres
Uno de los principales problemas del ámbito metalúrgico es la resistencia a la corrosión, esto se basa en el ciclo de vida que tienen los materiales y el impacto económico que este conlleva.
La oxidación se produce por medio del intercambio de iones entre los diferentes materiales que fueron utilizados para crear la aleación metálica; esta es causada por agentes atmosféricos y/o diversos productos químicos, produciéndose la oxidación de manera microscópica.
El acero inoxidable es inherentemente resistible a la corrosión debido a la habilidad de formar una capa protectora de óxido de cromo el cual aísla el material del medio corrosivo, esto gracias a un tratamiento térmico llamado “pasivado”. Esta aleación de acero tiene la capacidad de resistir la oxidación tanto en altas y bajas temperaturas o criogénicas.
El acero inoxidable austenítico es una aleación de hierro y bajos niveles de carbono, sujeto a normas fijadas por A.I.S.I. (American Iron and Steel Institute). Corresponde al grupo de aceros Cromo-Níquel, donde el níquel resiste bien ciertos productos químicos y la oxidación atmosférica, mientras que el cromo al entrar en solución con el hierro crea una capa de óxido lo suficientemente impermeable para transformar a la aleación como inatacable.